—Perdónanos —dijo Coralia, su madre, con lágrimas de rubí—. Confundimos la fuerza con el ruido.
Los demás dragones se quedaron mudos.
De su interior brotó una tormenta de aroma a frambuesa madura, una ráfaga cálida llena de semillas doradas que danzaron como luciérnagas sobre el moho. El gris se derritió. Las plantas reverdecieron. El agua volvió a ser cristalina. Y los habitantes respiraron hondo como si despertaran de una pesadilla. el dragon color frambuesa pdf
Allí conoció a , una niña que no podía caminar bien y que pasaba sus días tejiendo cestas de mimbre. —Perdónanos —dijo Coralia, su madre, con lágrimas de