El silencio en la sala fue tan denso que se oyó el tintineo del reloj de pared. El juez, un hombre de mirada cansada pero íntegro, dictaminó a favor de doña Carmen. No solo anuló la cláusula abusiva, sino que abrió una investigación contra el notario y el heredero por falsedad.
Afuera, la tarde granadina teñía de oro las calles. Pilar Pavón sirvió un café solo, encendió una vela blanca (su pequeño ritual de cierre) y abrió el siguiente expediente. El mundo no se arreglaba con un caso, pero al menos ese rincón del mundo, por hoy, estaba en paz.
—Señor notario, ¿por qué redactó dos versiones del testamento si solo una fue notificada a mi clienta? abogada pilar pavón
—No solo es desalojo —murmuró para sí, repasando los correos intervenidos—. Es fraude procesal, falsedad documental y, si apuramos, estafa.
El caso parecía, a simple vista, una disputa hereditaria más. Una viuda, doña Carmen Rivas, desposeída de su casa por una cláusula abusiva en el testamento de su difunto esposo. Pero Pilar descubrió algo más: el notario que había redactado el testamento era primo del hermano del fallecido, y juntos habían fraguado un entramado para quedarse con el inmueble y un terreno anexo valorado en medio millón de euros. El silencio en la sala fue tan denso
Llamó a su secretaria, Claudia, una joven inquieta con melena azul y talento para encontrar agujeros en los registros públicos.
—No me dé las gracias. Pague a sus vecinos el favor que le hicieron al declarar a su favor. Y si alguien vuelve a amenazarla con papeles raros, me llama antes de firmar nada. Afuera, la tarde granadina teñía de oro las calles
—Necesito el historial de transferencias del notario en los últimos cinco años. Y quiero saber si su primo tiene cuentas en paraísos fiscales.